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Pautas comunicativas para superar una crisis

Durante la vida de un matrimonio, se viven distintos momentos difíciles que debemos afrontar como una prueba y un aprendizaje más. Superar una crisis en el matrimonio requiere una comunicación efectiva y respetuosa entre ambas partes

Os  presentamos algunas pautas comunicativas que pueden ayudarte a enfrentar y superar una crisis matrimonial:

  1. Escucha activa: Presta atención a lo que tu cónyuge tiene que decir. Escucha con calma y sin interrumpir, muestra interés y empatía hacia sus sentimientos y perspectivas.
  2. Comunicación abierta y honesta: Expresa tus propias emociones, preocupaciones y necesidades de manera clara y honesta, evitando culpar o criticar. Sé sincero y vulnerable al compartir tus pensamientos y sentimientos.
  3. Evita las generalizaciones y los ataques personales: Utiliza «yo» en lugar de «tú» al expresar tus sentimientos y preocupaciones. Evita generalizar y culpar a tu cónyuge, en su lugar, enfócate en tus propias experiencias y emociones.
  4. Practica la empatía: Intenta comprender los sentimientos y puntos de vista de tu pareja, incluso si no estás de acuerdo. Ponerte en su lugar y tratar de entender su perspectiva puede ayudar a construir puentes de comunicación.
  5. Resuelve los conflictos de manera constructiva: En lugar de evitar los problemas o discutir de manera destructiva, busca soluciones conjuntas. Trabaja en equipo para encontrar compromisos y llegar a acuerdos que satisfagan las necesidades de ambos.
  6. Busca ayuda profesional si es necesario: Si la crisis en el matrimonio se vuelve abrumadora o difícil de manejar, considera buscar ayuda. Un profesional capacitado puede brindar orientación y herramientas adicionales para mejorar la comunicación y superar la crisis.
  7. Mantén el respeto mutuo: Aunque puedas estar experimentando tensiones y dificultades, es esencial mantener el respeto mutuo en todo momento. Trata a tu pareja con amabilidad, cortesía y consideración, incluso durante los momentos difíciles.

Recuerda que superar una crisis matrimonial lleva tiempo y esfuerzo. La comunicación abierta, el compromiso y el apoyo mutuo son fundamentales para reconstruir la relación y fortalecer el vínculo entre ambos.

¿Cómo dar el paso al matrimonio durante el noviazgo?

Dar el paso al matrimonio durante el noviazgo es una decisión importante y personal. En ocasiones puede extenderse en el tiempo, o el deseo solo lo tiene una de las partes. A veces por miedos, por desconocimiento o comodidad, los novios no se atreven a dar ese paso.

Os dejamos una guía que puede ayudarte a determinar si estás listo para dar ese paso:

  1. Compatibilidad y compromiso: Evalúa la compatibilidad con tu pareja en términos de valores, objetivos, intereses y estilo de vida. Además, considera si ambos estáis dispuestos a comprometerse y trabajar juntos para construir una vida en común.
  2. Comunicación abierta: La comunicación efectiva y abierta es esencial en una relación matrimonial. Si tienes una comunicación sólida y respetuosa con tu pareja, donde ambos se sienten escuchados y comprendidos, es una buena señal para considerar el matrimonio.
  3. Conocimiento mutuo: Es importante conocerse bien el uno al otro antes de dar el paso al matrimonio. Asegúrate de haber pasado suficiente tiempo juntos para conocer los aspectos más profundos de su personalidad, fortalezas, debilidades y cómo enfrenta los desafíos.
  4. Resolución de conflictos: Observa cómo manejáis los desacuerdos y conflictos como pareja. El matrimonio implica enfrentar desafíos y problemas, por lo que es importante que puedan resolver los conflictos de manera saludable y constructiva.
  5. Apoyo mutuo: Evalúa si tu pareja te brinda apoyo emocional y si tú también lo haces. El matrimonio implica estar ahí el uno para el otro en los buenos y malos momentos, por lo que es fundamental tener una base sólida de apoyo mutuo.
  6. Proyectos a largo plazo: Habla con tu pareja sobre sus metas y planes a largo plazo. Considera si ambos compartís una visión similar para el futuro y si estáis dispuestos a trabajar juntos para lograr esos objetivos.
  7. Intuición y confianza: Escucha tu intuición y confía en tus sentimientos. Si sientes una profunda conexión y amor por tu pareja, y tienes confianza en que pueden construir una vida feliz y satisfactoria juntos, es probable que estés listo para dar el paso al matrimonio.

Recuerda que cada relación es única y que no hay un momento perfecto para tomar esta decisión. Lo más importante es que te sientas seguro y confiado en tu elección y que ambos estén comprometidos en trabajar juntos para construir un matrimonio sólido y duradero.

El amor maduro: Matrimonios sin hijos ya en casa

Cuando los hijos ya no están en casa, comienza una nueva etapa del matrimonio

Los matrimonios atraviesan distintas fases a lo largo de su vida, cada etapa precisa de una serie de cambios que hay que procesar, equilibrar y que dan lugar a una nueva experiencia dentro de la relación que hay que saber encajar como un nuevo proceso vital. 

Cuando los hijos se hacen adultos y se van de casa, el matrimonio, vuelve a “quedarse solo”, de alguna forma vuelven a ser ”solo” dos, este momento hay que vivirlo como una nueva oportunidad para encontrarse de una forma más madura, y aún más verdadera. 

El amor en este punto es un cúmulo de comprensión, respeto, libertad y comunicación constante. Es una nueva oportunidad de ser nosotros mismos, de pasar más tiempo juntos, de reconciliarnos con nuestras aficiones, o de descubrir juntos otras nuevas. 

En ocasiones la fase del nido vacío, como se le conoce, puede llevar al matrimonio a una sensación de vacío, soledad, de nostalgia continua, o de una búsqueda impaciente de llenar el hueco que dejan los hijos, algo que puede generar conflictos internos, o a interpretar que se aproxima una crisis. Desde Matrimonio y Familia, consideramos que es el momento de apoyarse más que nunca en el cónyuge, de conversar, de amar y vivir desde la tranquilidad, es el momento de recoger los frutos del proyecto familiar. Esta etapa hay que vivirla con calma, optimismo, y energía.  

Debemos buscar lo que nos une, aquello que nos quedó por hacer, viajar, compartir tiempo juntos los dos, y dejarse también un espacio para cada uno, donde poder retomar aficiones. Es una etapa de escucha y compañía, que mejorará la relación marital, y que es una ilusionante vuelta a empezar.

El perdón en el matrimonio

Perdonar, es una experiencia de crecimiento personal donde se comparte un mismo dolor, y que busca aliviarse de este y seguir adelante. Es un auténtico acto de amor, generosidad, un encuentro con el que nos ha hecho daño, y una nueva oportunidad.

Durante la vida de un matrimonio, suceden varias situaciones en las que nos podemos sentir dolidos, o enfadados con el cónyuge. En estos casos tenemos dos opciones aferrarnos al rencor, el dolor y el desencuentro constante, o perdonar, sanar el alma y avanzar.

Debemos ejercitar la práctica del perdón, y esto se hace a través de la comunicación, la charla constructiva, la escucha, y la actitud positiva. No debemos ver el acto del perdón como una derrota, o una sumisión, si no como una oportunidad de ser mejores.

Si uno desea avanzar en la restauración de su matrimonio, tiene que ser valiente, y tomar la decisión de perdonar. Porque perdonar es una decisión más en nuestra vida, es más, es incluso una forma de vida. 

Desde Matrimonio y Familia, nos gustaría ayudarte si te encuentras inmerso en una situación de dolor o desengaño, y queremos hacerte ver los múltiples caminos hacia la felicidad que hay en el matrimonio, antes de tirar la toalla, y no luchar por dar lo mejor de ti. Tu capacidad de perdonar será la pieza para sostener tu matrimonio. Es, al contrario de lo que se piensa, o se pueda sentir, un gesto de fortaleza no de debilidad, el elemento clave para recuperar la confianza en ti y en tu cónyuge.

Comunicación adolescente

Vivir es comunicarse y no una mera transmisión, sino algo mucho más profundo; un proceso dinámico donde dos personas tiene una relación inter-personal.

Engloba a toda la persona; sentimientos, palabras actitudes, juicios… Todo el complejo mundo de lo humano. Necesitamos de esa comunicación, es más dependemos de ella para lograr una armonía psíquica, para no perder la alegría y el sentido de la vida. Comunicar es hacer partícipe, descubrir al otro, hacerle saber, comunicación es sinónimo de unión.

Hoy desde el blog destacó como hacer posible la comunicación con nuestros hijos adolescentes.

Es verdad que en esta edad se hace más complicado. Muchos padres me transmiten la dificultad para llegar a sus hijos, y es cuando más la necesitan, aunque os suene extraño. Lo primero es saber que la adolescencia, es el periodo en el desarrollo biológico, psicológico, sexual y social.

Dejan de ser niños para convertirse en adultos. El tiempo que transcurre, desde el momento que el niño deja de serlo corporalmente, hasta el momento en que psicológicamente ha logrado la definición de una personalidad propia y adulta.

  • Adolecen, proceso para su propia identidad adulta y madura, proceso de maduración.
  • Etapa apasionante, donde han de aprender a conocerse, descubrirse como un bien en sí mismos, para poder ser.
  • Configuran su mapa mundi.
  • Terminará la adolescencia una vez conquistada, después empieza la etapa de la adultez para comenzar a vivir lo conseguido.

¿Qué necesitan fundamentalmente en esta etapa?

Sentirse y saberse querido. No por lo que hago, o por como soy o por lo que consigo, sino por quién soy, ¡tu hijo! ¡Tu hija!

Es un proceso de acompañamiento, necesitan que les identifiquemos los límites, el bien, de forma clara, concreta y darle los medios adecuados de forma única e irrepetible como es él o ella, para alcanzarlo.

¿Cómo?

  • Tener un proyecto educativo común; valores, criterios y metas.
  • Ponerse en sus zapatos, tratar de colocarnos en la etapa de la adolescencia, empatía, comprenderles, que eso no es estar de acuerdo con lo que hace.
  • Rescatar continuamente una actitud positiva. Tirar de lo bueno, de sus potencias y virtudes.
  • Respetar su intimidad, toca la puerta para entrar en su cuarto, pregúntale si es un buen momento para compartir un rato o si tiene ganas de hablar, busca momentos para hacer planes juntos.
  • Enseñarles a pensar por ellos mismos, no les des la respuesta o conclusión a todas las cosas que le pasan, pregúntale.
  • Acompañamiento, que sepa que estáis ahí, estar accesible, disponibles en casa, no estar permanentemente en vuestras cosas o ocupados, ya me entendé

Para ello es necesario que conozcamos a cada uno de nuestros hijos, así podremos ayudarle a superar y luchar en sus debilidades y a desarrollar sus potencialidades. Necesitan tiempo con nosotros de calidad, de cantidad y previsto.

Como padres sabemos que cosas se platean y les preocupa o son importantes en esta edad para ellos por lo que tenemos que hablar  sobre:

  • Los amigos, enseñarles el valor de la amistad, de esta manera aprenderán a escoger a sus amigos y a rodearse de personas que les ayuden a ser mejores personas.
  • Las salidas, que se van a encontrar y cómo pueden escoger aquello que les hace bien o mal como el alcohol o las drogas.
  • Hay que hablarles sobre la sexualidad, sabiendo descubrirles que la persona está hecha por amor y para ser amado y lo que se ama no se utiliza ni se usa, el amor siempre quiere el bien del amado, no busca al otro para sí.
  • La libertad, la confusión más grande es pensar que la libertad es un fin, la libertad es el medio para alcanzar el fin. La libertad se ejercita en el ACTO de una elección, por lo tanto, aplico mi libertad en el acto de elección. La libertad es un medio para dirigirnos al fin último; LA FELICIDAD, que es la plena realización de la persona humana. La libertad no viene sola; a ella esta inseparablemente ligada la responsabilidad. No existe libertad sin responsabilidad. Cuando entienden la libertad, aprenden la virtud de la responsabilidad.

Todo ello con amor y para amar al hijo, porque es un bien en sí mismo.

¡Animo vuestros hijos os necesitan!

La fidelidad

Las infidelidades están a la orden del día, y – no solo en el ámbito de las relaciones personales-, se trata de un valor que se halla actualmente cuestionado en su totalidad.

Si preguntamos a gente joven y no tan joven qué supone para ellos ser fiel: – Fiel a sus creencias, a sus principios y valores, a su pareja… Nos damos cuenta que, en más de una, y dos ocasiones se asocia el valor de ser fiel con términos negativos como esclavitud, carga, pesadez, y/o falta de libertad.

Según nos explica, D. Alfonso López Quintas, catedrático emérito de filosofía, sí uno adopta en la vida una actitud hedonista y vive por y para acumular sensaciones placenteras, debe cambiar incesantemente para mantener cierto nivel de excitación, ya que la sensibilidad se embota gradualmente. Y esa búsqueda de cambio constante es el que desplaza la posibilidad de ser fieles en la ecuación vital.

Esta actitud ante la vida lleva a confundir el amor personal -que pide de por sí estabilidad y firmeza- con la mera pasión, que presenta una condición efímera. De ahí el temor comprometerse de por vida, pues tal compromiso es lo opuesto al va y ven del cambio.

 Si queremos ser libres y vivir con la debida dignidad, debemos clarificar a fondo los conceptos, aprender a pensar con rigor, conocer de cerca los valores y descubrir cuál de ellos ocupa el lugar supremo y constituye el ideal auténtico de nuestra vida.

La fidelidad brota del amor a lo valioso, lo que se hace valer por su interna riqueza y se nos aparece como fiable, como algo en lo que tenemos fe y a lo que nos podemos confiar.

Por eso es importante entender que la fidelidad nada tiene que ver con aguantar, tiene que ver con crear. Es crear en cada momento de la vida lo que uno, un día se prometió crear.  Independientemente de las circunstancias, las sensaciones o sentimientos que se presenten en ese momento. Prometer crear un hogar en todas las circunstancias, favorables o adversas, implica elevación de espíritu, capacidad de asumir las riendas de la propia vida y estar dispuestos a regirla no por sentimientos cambiantes sino por el valor de la unidad, que consideramos supremo en nuestra vida y ejerce para nosotros la función de ideal.

La fidelidad implica tenacidad perseverancia en la vinculación a lo valioso. Algo que ofrece la posibilidad de vivir plenamente, creando relaciones relevantes. Y es entonces cuando la fidelidad así entendida nos otorga identidad personal, energía interior, autoestima, dignidad, honorabilidad, armonía y, por tanto, belleza.

Como indica D. Alfonso López Quintas, el que descubre el elevado valor del amor conyugal, visto en toda su riqueza, cobra confianza en él, adivina que puede apostar fuerte por él, poner la vida a esa carta. Esto es muy difícil en una sociedad hedonista utilitarista, afanosa de dominar y poseer, que tiende a pensar que se puede disponer arbitrariamente de todos los seres que tratamos, como si fueran meros objetos. Esta actitud impide dar a los distintos aspectos de nuestra vida el valor que les corresponde y nos encamina a un empobrecimiento alarmante de nuestra existencia.

Tu crecimiento personal es el punto de partida para transformar tu vida familiar.