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Consejos para vivir el mejor verano en familia

¡Qué ganas de vacaciones! ¿Verdad?

Todos nos queremos ir de vacaciones, claro que si. Pero, ten cuidado: Anhelar lo irreal causa frustración y mucha ansiedad.

Te doy unos consejos para ser feliz en vacaciones:

  • Se realista con tus posibilidades; lo que se pueda si y lo no se pueda no. Nada mejor que hablar con claridad en familia de lo que es posible hacer para evitar futuros malentendidos.
  • No te compares con las vacaciones de otros, vive las tuyas.
  • Céntrate en la calidad y no en la cantidad de cosas o planes que vas a hacer.
  • Trata de agradar a los que tienes alrededor y evita obsesionarte con tu descanso y tu disfrute para centrarte en el disfrute de los tuyos.
  • Cede, y cuando pidas lo que deseas, pídelo con cariño.
  • Busca momentos de descanso personal sencillos: Un buen libro, un paseo al atardecer, una buena charla con un amig@…
  • Dale a tu cuerpo lo que necesita para un buen descanso, pero no le des todo lo que te pide.
  • Cuida el sueño, la buena alimentación, el deporte y disfruta de la naturaleza. Ten también un horario, distinto, flexible, pero ordenado.
  • Y en esas tardes largas y naranjas de verano, juega a las cartas si te gustan, o a juegos de mesa al aire libre con tu familia.

Vive tu verano con profundidad y sentido, cultivando momentos para el recuerdo, y acrecentando valores personales con los tuyos, y huye de dejarte llevar por lo superficial y las modas pasajeras. El descanso no va de más salidas, ni más cenas, ni más viajes o más planes, ni va de evadirse en playas paradisiacas o en barcos de lujo. El descanso va de llenar el corazón de los tuyos, de contemplar lo bello y de alimentar a borbotones el amor a tu familia y así reponer fuerzas para el quehacer diario del curso que viene.

El amor a distancia

Hace muy pocos años, tener una relación a distancia era tan complicado como improbable. No existían los teléfonos móviles, el transporte era más lento y caro, y el correo menos rápido y accesible. El espacio era un problema, y eran muy poco los que se planteaban el amor a distancia.

Por suerte, hoy en día tenemos a nuestro alcance cientos de formas para mantener el contacto a tiempo real, sea cual sea la distancia. Además, los medios de transporte actuales nos permiten recorrer grandes distancias en a penas unas horas.

Pero, ¿es suficiente con el avance en comunicaciones y trasportes para mantener una relación a distancia y hacerla triunfar? Claramente, no.

¿Qué es lo necesario para que un noviazgo sobreviva en la distancia? ¿Qué es lo importante para sortear los obstáculos y llegar al matrimonio?

Os dejamos 11 ideas para que pueda ser real.

  1. Confianza plena. Sin ella no es posible una relación a distancia. Si no existe predominará el sufrimiento y el agobio.
  2. Hablar todos los días. Hay que aprovechar todos los medios al alcance para mantenerse conectados y continuar conociéndose.
  3. Tener el objetivo final de estar juntos. Si el fin es el matrimonio los novios sacarán fuerzas para continuar y llegar a la meta.
  4. Aprovechar el tiempo juntos.
  5. Ser conscientes de todo lo que habéis crecido juntos, valorarlo, y proyectar esa energía en le futuro.
  6. Disfrutar de la espera. No forzar la máquina ni saltarse pasos. Lo bueno se hace esperar.
  7. Conocerse. Hacerlo en la distancia tiene la ventaja de descubrir antes el interior que el exterior.
  8.  Mantener viva la ilusión: No caer en la monotonía
  9.  Respeto y comprensión. No pretendáis cambiar al otro
  10. Implicación total. Una relación a distancia lleva tiempo y dinero, pero la inversión merece la pena.
  11. Sonreír cada mañana pensando en que ya quedan menos días para veros.

Estos serían nuestros 11 tips para mantener el amor a distancia. Esperamos que os sea de ayuda y que si os encontráis en una relación a distancia estos trucos os sirvan para hacerla real y duradera.

La Familia

La familia, ese lugar que todo el mundo quiere tener, y quiere pertenecer. 

¿Que somos sin familia? 

La familia parte de el compromiso de un hombre y una mujer que quieren darse y recibirse mutuamente para amarse en él para siempre, sin condición. 

Un amor como tantas veces hemos hablado gratuito, es decir me quieres por quien soy no por lo que te doy. 

Quiero hacerte feliz, este es el objetivo. 

Ese amor como no cabe de otra manera se expande en ese nosotros  hecho realidad; los hijos. Ese amor que da una nueva vida a los esposos y capacidad de dar la vida a un ser único e irrepetible, el hijo. Un regalo un don. Ese es el hijo, no un derecho de los padres. 

Entender así la capacidad de dar la vida nos hace tener y sentir la responsabilidad de padres. Una tarea apasionante, pero no  sin falta de entrega y sacrificio. 

Y es que el amor es esto entregar la vida al ser querido. 

Con la llegada de los hijos el amor entre los esposos se acrecienta, se multiplica y se manifiesta en la búsqueda del bien para cada hijo, querer lo mejor para ellos. Este amor se extiende a la sociedad y personas que los acompañan en este camino. Todos merecen participar del amor que irradia de la familia y que se manifiesta en el deseo del bien. 

De ese amor parte la capacidad de educar, que es enseñar al hijo a ser persona con arte y por amor, es descubrirles en sus virtudes y potencias, enseñarle lo que es él y lo que es la vida. 

La tarea de los padres es enseñarles a querer el bien por ellos mismos, es decir ser libres, no esclavos. 

Una persona es libre cuando decide el bien por ella misma. La Libertad no es un fin es un medio para alcanzar el fin y el fin es el bien , y solo él nos hace crecer y da lo que todos ansiamos; la felicidad.

Bien sabemos que la felicidad no está en el placer, ni en lo fácil o lo conseguido sino es el SER . 

Es importante tener claro el concepto de Libertad sino con facilidad se confunde con libertinaje y una da alas y el otro ahoga, esclaviza. 

Educar a los hijos tiene 6 requisitos indispensables : 

1. Querer a cada uno como es; único e irrepetible

2. Tener un ideal de vida, jerarquía de valores

3. Sentido común 

4. Fuertes, valientes y decididos sin miedo para exigir los valores

5. Sentido del humor

6. Saber pedir perdón , no somos perfectos 

La familia es una célula abierta al servicio de la sociedad, no es una institución cerrada, lejana y de ámbito estrictamente privado;  “La familia es la célula original de la vida social. Es la sociedad natural en que el hombre y la mujer son llamados al don de sí en el amor y en el don de la vida. La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad. 

Es así como la familia está llamada a ser “escuela de generosidad”. Es decir, en la familia “se aprende que la felicidad personal depende de la felicidad del otro, se descubre el valor del encuentro y del diálogo, la disponibilidad desinteresada y el servicio generoso”.

“Los niños que ven en su casa cómo se va buscando siempre el bien común de la familia, y cómo unos se sacrifican por otros, están aprendiendo un estilo de vida basado en el amor y en la generosidad.»

La familia no es un concepto abstracto, ni rancio, ni arcaico. La familia es el presente, el pasado y el futuro. Es un itinerario de amor, ayuda, cariño y felicidad por el que debemos luchar cada día  con acciones concretas por cuidarlo y conservarlo. 

La libertad en el matrimonio

Según la RAE, libertad significa: “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”.

En la actualidad hay personas que se aferran estrictamente a esta definición e intentan huir del compromiso de pareja. Frente a este, encontramos el conocido como ‘amor libre’, al que se aferran los que dan por sentado que comprometerse resta libertad al vínculo.

En el ámbito de las relaciones afectivas, este tipo de personas no quieren o no son capaces de respetar los límites que en otros ámbitos la sociedad nos impone. No quieren exigencias, no están dispuestos a dar explicaciones y ven con buenos ojos la infidelidad.

Pero, el matrimonio no está en contraposición a la libertad. Empezando por el principio, ¿no es de hecho una decisión de los cónyuges de empezar a construir una vida común.

Establecer límites es necesario a la hora de iniciar una vida compartida, pero eso no significa que cada persona cuide su espacio individual, tenga sus proyectos propios, sus planes y pueda disfrutar a solas.

¿Y cómo se construye entonces un amor en libertad? El amor en el matrimonio supone la donación mutua de los cónyuges en toda su dimensión, como hombre y como mujer. Y también significa profundizar en la historia familiar y personal de cada uno. Aprender a entenderse y respetar espacio personal de los cónyuges cuidando de que sea para el crecimiento y el bienestar mutuo.

El matrimonio debe construirse en un ambiente de libertad en el hogar, en el que el marido y a la mujer se sienten libres porque confían el uno en el otro, pueden expresar sus pensamientos libremente y no van a ser juzgados, aunque no estén de acuerdo en cualquier tema.

Un amor sin libertad no es sostenible en el tiempo, y el matrimonio es un ejercicio de libertad completa.

Amar tal cual es

Amar es aceptar al otro como es. Es saber aprender a convivir con las diferencias y respetarlas.

Cuando los novios se conocen, pasan por una primera fase en la que nada les parece mal al uno del otro. Pero, cuando pasa el tiempo, todos encontramos cosas que no nos gustan en la persona que tenemos al lado.  ¡Y nos equivocamos! No han aparecido de repente, siempre han estado ahí, solo ha cambiado nuestra forma de verlas.

A veces cuando los novios descubren estas diferencias comenten el error de creer que todo cambiará cuando se casen y convivan, cuando se lleven a la otra persona ‘a su terreno’.

Pero no es así, las personas no cambian radicalmente. Además, querer cambiar al otro no es un gesto de amor.

El amor es solidario. Es algo que recibimos como un regalo, es algo que compartimos y que cada uno ofrece según sus vivencias y limitaciones.

La importancia del noviazgo

Durante el noviazgo la pareja conocerse y aprender a quererse, y eso no se hace de otra forma que aceptando al otro en su plenitud. Aceptar significa asumir sus heridas, pensamientos, limitaciones, creencias y sacar la riqueza de esas diferencias.

La clave no puede estar en pretender cambiar al otro sino en cambiar la forma de ver sus defectos. De esta manera, se pueden llegar a amar los defectos del otro.

No estamos en este mundo para cambiar a las personas que queremos, sino para amarlas y recorrer juntos el camino.

Rutina de la vida familiar

La RAE define familia como “grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas”, aunque si elevamos su significado, y en palabras del catedrático de filosofía, Tomás Melendo: “El lugar natural donde se aprende y enseña a amar y ser amado”.

La familia es una de las más importantes causas de felicidad. Vivir acompañados de nuestros seres queridos nos enriquece y hace nuestra existencia más plena. Pero, para conseguir el equilibrio entre la calidez del cariño y el orden, es necesario establecer una rutina que permita que todos tengan atendidas sus necesidades y aprovechen el tiempo.

No existe una fórmula secreta, pero sí una serie de conductas y principios básicos que pueden ayudar a mejorar la calidad de la rutina de la vida familiar y, en definitiva, la relación entre los miembros.

Tiempo y comunicación

Es importante entender que debemos reservar unas horas al día para nuestros hijos y esposo/a. Y no solo eso, estar disponibles para cuando surjan circunstancias inesperadas. Tener una familia es una responsabilidad, y no se puede ser padres o esposos a tiempo parcial. Los miembros de la familia deben ser una prioridad.

Además, en ese espacio de tiempo que dediquemos a nuestros familiares, debe imponerse la costumbre de hablar, escuchar y que nos escuchen. La comunicación es fundamental, y debe ayudar a que, sobre todo los hijos, encuentren en el hogar un lugar de refugio donde poder ser ellos mismos y donde no tengan miedo a expresarse.

El rol de cada uno

Si queremos que todos nos encontremos bien, nos sintamos cómodos y ninguno se sienta ‘inservible’, o por el contrario sobrepasado, tenemos que preocuparnos por estimular la autonomía personal de los miembros.

Es tan importante un plan que reparta las tareas del hogar según la edad y competencias de cada miembro, como un hueco en la agenda semanal para que todos puedan hablar de sus logros y proyectos personales al margen de la familia.

Además, todo esto debe construirse alrededor unos valores que nos permitan expresar y hacer sentir el amor en la familia.

Tu crecimiento personal es el punto de partida para transformar tu vida familiar.