Blog

La comunicación en el matrimonio

A veces escuchamos la pregunta sobre cuál es la verdadera base de un buen matrimonio. Generalmente solemos responder, amor, confianza o compromiso, aunque casi nunca caemos en la importancia que tiene la palabra comunicación en el matrimonio.

Existen numerosas situaciones en la vida que nos pueden afectar y desestabilizar. Aprender a mantener conversaciones diarias nos ayudará a fomentar la unión y soportar las tensiones. Para mantener un matrimonio pleno y feliz, y tener un vínculo fuerte con su cónyuge, es indispensable que exista una comunicación efectiva entre los dos.

Si se intenta transmitir las emociones, y que el cónyuge las escuche, será más fácil reparar un problema en una relación evitando que la distancia entre ambos sea cada vez mayor. Desde Matrimonio & Familia, aconsejamos seguir estas pautas para una buena comunicación,

  • Ante todo, la escucha activa, tener en todo momento una actitud positiva, tener paciencia y no interrumpir. Escucha con el corazón, no con el oído.
  • Utilizar formas de comunicación más claras y directas para expresar opiniones, pensamientos, sentimientos y deseos de manera que hablen de uno mismo, evitando las acusaciones.
  • Que cada uno exponga sus ideas.
  • Aclarar el mensaje recibido antes de responder.
  • No dar consejos no solicitados para solucionar un conflicto.
  • Evitar generalizaciones.
  • Compartir temas de conversación.
  • Cuidar los aspectos no verbales de la comunicación. los gestos y el tono de voz son esenciales y hay que cuidarlos.
  • Priorizar al otro antes que a uno mismo.
  • Reservar momentos para dedicarse el uno al otro. Es necesario que busquen determinado momentos que puedan dedicarse el uno al otro sin interrupciones.

La comunicación es sinónimo de unión, es descubrir al otro. No es cuestión de convencer ni de vencer, es cuestión de amar.

Te da miedo amar

¿Has probado a darte sin calcular continuamente que sacarás de esa entrega, o si por el contrario que sucederá en ti si no recibes aquello que esperas?

Quizás a esto le llames amar, pero no lo es, esto es egocentrismo.
El amor es reconocer en el otro que no le mereces, qué tienes la suerte de ser amada por él o por ella, qué ese otro es un enorme regalo. Con esta mirada el amar está garantizado.

Esto no quiere decir que ese amor no cueste y no sufra por él amado,  o ¿tú no te equivocas, no fallas, no haces sufrir a los demás en algunos momentos? Por eso reconocer nuestra pequeñez, limitación, defecto, nos engrandece la capacidad de amar porque solo así se puede ver la grandeza del ser, la tuya y la del otro.

Resiliencia y altruismo en tiempos de confinamiento

El confinamiento nos ha puesto delante de las cosas más importantes, yo diría de lo fundamental ; de la vida y de los amores de tu vida. Nos ha parado en seco y nos ha marcado lo que de realmente queremos. Nos hemos vuelto más cercanos amables y considerados, el trato con las personas ha pasado de un “hola” a preguntarles por su salud física y anímica, a interesarnos por ellos, nos hemos humanizado, hemos sacado el corazón ante el dolor. Hemos conseguido salir de nosotros mismos.

Me ha sorprendido de forma grata los matrimonios en crisis como han sabido unirse y buscar complicidad ante una adversidad externa a ellos, al sentirse vulnerables han conseguido mostrar el corazón y romper de golpe y porrazo tensiones y disputas de una crisis matrimonial. Te hace pensar la capacidad tan inmensa que tiene el ser humano de amar , y no dejarse llevar , de decidir y actuar, de avanzar y no quedarse en el ayer, de remontar y no pactar con lo que no le salió bien, de cambiar para aprender a querer y dejarse querer, de no cerrarse a él mismo y soñar cada día con dar lo mejor , de aprender de los demás , y abrirse sin miedo a ser , a amar.

Somos verdaderos supervivientes y llenos de lo superfluo, nos quedamos aletargados, se nos agotan los sueños, las miradas , nos quedamos en el mundo del yo egocéntrico, de la inmediatez, del hacer en vez del ser, sin darnos del todo cuenta se nos escapa la vida, vamos detrás de las cosas y no de los seres más queridos; marido, mujer, hijos, amigos , etc.

Cuanto me han dicho en estos días “ he descubierto a mi mujer , a mi marido a mi hijo… “ Creo que nos hemos reinventado como especie humana. Nos ha costado confinarnos, pero ahora nos costará desconfinarnos.
Hemos reordenado las prioridades de la vida.

Un gran reto

El coronavirus nos planta ante un gran reto en nuestra vida y ante nuestra familia, dos semanas sin salir de casa, sin ir a nuestro lugar de trabajo y sin ningún evento o compromiso de por medio, de golpe pisamos el freno y nos hace paramos ante lo verdaderamente importante.

Es un buen momento para ponernos a prueba, para poner en orden nuestras prioridades de la vida, y de dejar de galopar y galopar que sin querer nos puede hacer perder el sentido de la vida. Un buen momento para crecer para adentro, aprendiendo a darnos a los demás, a organizarnos para hacer de todo en un mismo lugar.

Es importante que tengamos un horario para cada cosa , sin dejarnos llevar por lo que nos apetece , aprender a no perder el tiempo y sobre todo aprender a querer. Hoy he pensado escribiros unas recomendaciones para sacarle jugo a la adversidad y aprender a crecer con ella.
1- Fundamentales las indicaciones de higiene las cuales sabemos que son las más importantes para no ampliar la cadena de infectados .

2- Preparar un horario juntos cuadrando el horario nuestro si tenemos que teletrabajar o seguir yendo al lugar de trabajo. Puede servir la guía qué se hace en las vacaciones o cuando alguien está enfermo. Hay que decidir la hora de levantarse y acostarse, las comidas, pensar en actividades en casa, sabiendo hacer disfrutar y disfrutar con ellas.

3- Quizás aprender a reírnos juntos, esta al alcance y hace magia en las familias.

4- Aprovechar el estado de Alarma para mejorar la comunicación entre la familia. Nuestros hijos, se entiende que ahora estarán más tiempo conectados a las pantallas incluso a las horas en las que no se les ofrece alternativas aptas. No hacer de ellas el único entretenimiento, ponerle un tiempo de uso y buscar cosas por hacer juntos. Es buen momento para hacer toda aquellas cosas que de forma habitual no tenemos tiempo. Pararnos en cada hijo, redescubrirlo y saber hacerle partícipe , haciéndole sentirse único e irrepetible y parte fundamental de la familia.

5- Aprender a racionalizar los enfados, que siempre parten de uno mismo. No pensar mal del otro, buscar siempre primero lo que nos une. Quizás lo que es bueno para mí puede no serlo para el otro. O lo que a mi me sale con facilidad al otro puede que le cuesta más. Una receta que nunca falla es tratar al otro como te gustaría que te trataran a ti. Poner la mirada en el otro no en mi, genera paz y serenidad en el hogar.

6- Ser generosos, estar pendientes de los demás, cuidar a los amigos y a la familia, es buen momento para pararnos en sus vidas y ayudar a nuestros hijos a que hagan lo mismo.

7- Ayudar en la media que podamos a los mayores de nuestra comunidad.

Espero que sea un tiempo donde en vez de perder ganes mucho

Quiérete: El amor bien entendido empieza por uno mismo

El mal consentido, la dejadez en lo pequeño, y pactar con las debilidades y defectos de nuestro temperamento nos va cubriendo con un barniz que termina por hacernos creer lo que no somos. Nos va encorsetando en una personalidad que dista mucho de lo que queremos ser, sin creer en nosotros mismos. Inercia.

La lucha por las cosas en los detalles más pequeños del día, ante nuestros fracasos, limitaciones y en nuestras miserias, por el contrario, nos deja ensancharnos albergando cada día un espacio más sereno, bello y atractivo. En ese espacio exterior crece el interior se renueva estando en plenitud con uno mismo. No se angustia por que tiene camino, no se ahoga porque tiene espacio, no siente vacío porque ama, no se angosta, no se viene abajo porque tiene tierra y esa tierra favorece su propio crecimiento, y en su hacer mana el agua para la vida, que es: identifica el camino para ser feliz ante cualquier obstáculo que la vida le ofrezca. Por eso la felicidad alberga en el interior del ser. Atrévete a ser feliz, no te dejes ser definido sin tu permiso, que no sea la inercia la que te lleve a ser alguien que ni tú mismo té conozcas.

La vida es ir siendo, solo tú, con otros…

Le damos poca importancia a las relaciones con los demás y no nos damos cuenta que en ese interactuar con otras personas en los avatares del día, es donde vamos descubriéndonos y nos ayudan a vernos en realidad como somos y cuánto nos aportan los demás , uno va descubriendo esa realidad de que somos seres en relación, no podemos ser sin los demás .

Nos deja caer en la cuenta de las cosas más pequeñas que son las que nos hace posible construirnos y crear una vida,  sacar ese aroma exclusivo que somos cada uno de nosotros.

Nos ayudan a pensar, nos enseñan y mucho,  eso si , solo si paramos la mirada en la otra persona, sea cual sea el motivo de ese encuentro con el otro. 

Haciendo un recado en una tienda de reparación el dueño de una edad  algo avanzada esperando el cambio inició una conversación personal  porque puso sus ojos en el sombrero que suelo  llevar para protegerme del maravilloso y poderoso sol de Sevilla. Lo cogió entre  sus manos , compartió conmigo que él desde hacía tiempo no salía sin uno, ya que no sabía si por su piel o por el sol , decantándose más por esto último, se quemaba con facilidad si no lo hacía. “Solo me hizo falta quemarme una vez para decidir salir con un sombrero aunque no me veo favorecido para no volverme a quemar . Sin embargo mi yerno y mi hija se queman todos los años, – más mi yerno que mi hija- , más de uno año han tenido que ir a un centro de salud por el dolor de una piel quemada y repiten año tras año la misma operación aun sabiendo que además de causarles dolor se arriesgan a una enfermedad”  y me expresaba su incomprensión. 

Es cierto  que las personas somos la  “especie” con más facilidad para caer dos y tres veces en la misma piedra , pero ¿buscarla para caer? Quizás vivimos en el presente sin pensar en él para siempre , quizás vivimos tan en la inmediatez en conseguir lo que queremos que nos olvidamos de que el como lo consigamos es la garantía de que sea para siempre que no es otra cosa que la felicidad de disfrutar de aquello que hemos conseguido.

Es importante saber como dices muy bien resumido Enrique  Rojas , y este señor me recordó, que la felicidad no está en la meta sino en el camino, y de ese camino, (del cómo) depende lógicamente la felicidad.

Tu crecimiento personal es el punto de partida para transformar tu vida familiar.