Blog

Vida laboral y vida conyugal II

Actualmente la vida en el hogar ha cambiado. Ya son pocas las mujeres que se quedan en casa para cuidar de los hijos y dedicarse a las tareas domésticas. Marido y mujer trabajan, se desarrollan profesionalmente y comparten responsabilidades en la convivencia.

En esta tesitura, a muchos matrimonios se les hace complicado conciliar la vida familiar con las exigencias del trabajo. Muchos sienten que no son capaces de terminar nada, y que no están a la altura de su empresa y su familia.

Pero que no cunda el pánico, esto ocurre en alrededor del 70% de las familias de nuestro país. Pero no hay nada imposible, ¡se puede conseguir el equilibrio entre el éxito en la vida familiar y laboral!

El primer paso es reconocerlo. Cuando la familia y el trabajo te sobrepasan intenta poner remedio. Buscar ayuda en casa, flexibilizar las horas de trabajo, encontrar un

momento para ti, etc. Lo importante es no caer en los conflictos o la ansiedad.

Para no llegar a este punto, es importante que os organicéis tanto en el ámbito familiar con en el laboral. Establecer horarios, distribución de tareas, planes semanales, etc.

Y lo más importante es que, al margen del tiempo que dediquemos a cada tarea o función, es fundamental que ese raro sea de calidad. Y, sobre todo, que cuando estemos con los seres queridos tengamos dedicación absoluta a ellos.

Una familia tiene que estar construida desde el amor, y este se cultiva pasando tiempo juntos.

El ritmo de vida acelerado que llevamos en la actualidad, ha hecho que se pierdan costumbres que ayudaban disfrutar de la familia.

Por eso, es importante hacer resurgir el valor de pasar tiempo con el marido/mujer, con los hijos y en general con los seres queridos. Hay que intentar reservar al menos unas horas a la semana para invertirlas en este tipo de planes. Almorzar, cenar o desayunar juntos, ver películas, salir a dar un paseo, jugar a un juego de mesa, etc.

La importancia de la educación en la infancia

El 20 de noviembre se celebra cada año el Día Universal del Niño. Este día recuerda la firma de la Convención sobre los Derechos del Niño (1989) y pone en valor el bienestar en la infancia.

En España uno de cada tres niños vive en situación de pobreza o exclusión social. Factores como el nivel de estudios, la situación laboral, la ocupación o la renta de los, son piezas clave para que la pobreza se herede de padres a hijos.

La naturaleza llama a padres y madres a ser los primeros y esenciales educadores de los hijos. Una tarea nada fácil que deben aprender a desarrollar por si mismos.

Lo primero que deben y necesitan entender es que el arte de educar emana del verdadero amor a los hijos, y aunque es importante controlar principios pedagógicos, amarlos es la base.

El amor es el que hace que se pueda conocer a los hijos tal como son, y que los padres puedan actuar en consecuencia. Será también este, el que muestre a los padres los momentos más adecuados para hablar, callar, jugar, regañar, etc.

Otro factor importante es mantener y cultivar el amor entre los padres. Es ese amor el que ha hecho que los pequeños nazcan, y esa fórmula debe continuar con el proyecto comenzado. Los cónyuges tienen que engrandecer la imagen el uno de otro, con el finde hacer crecer la capacidad de amar de los hijos y evitar que seas incapaz de querer y buscar el bien de otros.

También, es fundamental analizar el comportamiento de los padres. Los hijos tienden a imitar los comportamientos y actitudes de los progenitores. El ejemplo tiene un valor incalculable en la educación de los pequeños.

Como señala, Tomás Melendo, “educar a alguien no es hacer que siempre se encuentre contento y satisfecho, por tener cubiertos todos sus caprichos o deseos, sino ayudarte a sacar de sí (e-ducir), con el esfuerzo imprescindible por nuestra parte y la suya, toda esa maravilla que encierra en su interior y que lo encumbrará hasta la plenitud de su condición personal… haciéndolo, como consecuencia, muy dichoso”.

Después de todo esto, se torna complicado, pero no imposible, la doble responsabilidad del educador de que sus hijos ejerzan su libertad, pero que lo hagan de una forma adecuada.

La generosidad del amor

El concepto generosidad viene del latín generosĭtas. Se define como la cualidad del ser humano de sentir el deseo y la necesidad de ayudar a otros de manera totalmente desinteresada. 

La generosidad es asociada con frecuencia únicamente al plano económico, como si solo se pudiese ser generoso en este ámbito. Pero va mucho más allá, la persona puede ser generosa en cariño, escucha, sonrisas, paciencia, palabras bonitas, etc.

Y si es así, la generosidad en el amor es básica e imprescindible, pudiendo afirmar que si no hay generosidad no hay amor.

Generosidad en el matrimonio 

Lo contrario a la generosidad es el egoísmo. La persona egoísta no muestra interés por ayudar y centra sus acciones únicamente en sus deseos y necesidades. 

Para que un matrimonio sea exitoso se necesita que ambos cónyuges dejen de lado el pensamiento individual y empiecen a pensar en ellos como una unidad. Aquel que ama a alguien desea mostrar lo mejor de sí mismo ante esa persona. La generosidad es el reflejo de la entrega necesaria para construir confianza verdadera entre dos personas. 

Amar es donación 

La unión entre esposo y esposa se hace para amar. Y amar no es un simple sentimiento, es una decisión de donación y capacidad de sacrificio. Amar implica buscar el bien del otro, cuanto más grande es el bien, mayor es el amor, y los hijos son la plenitud del amor matrimonial. 

Generosidad de los padres 

Criar es uno de los actos de amor más generosos y responsables del ser humano. Ser padres significa entregar energía y tiempo para educar creando armonía entre las ideas y las conductas, entre la teoría y la práctica. 

Enseñar a los niños a crecer y convertirse en adultos generosos es algo a lo que los padres aspiran. Pero, el concepto generosidad a veces es difícil de entender por los más pequeños sobre todo en los primeros años de la infancia.

La generosidad se inculca a los hijos transmitiéndola como estilo de vida, educándoles en el amor a través del ejemplo. 

La vuelta al cole: Claves para ayudar a los niños a volver a sus aulas

La vuelta al cole es un momento clave en la rutina anual de todas las familias. Muchos pequeños reciben este momento con la ilusión de reencontrarse con amigos y compañeros tras meses sin verlos. Otros, sin embargo, no gestionan bien volver a la rutina y el distanciamiento de los progenitores después de las vacaciones. El síndrome postvacacional provoca, en muchos casos, ansiedad y tristeza a los menores.

Es responsabilidad de los padres trabajar para que afronten la situación de la forma más positiva posible.

Aquí os dejamos 5 claves para ayuda a los niños a volver a las aulas.

Volver a la rutina de forma progresiva

Los cambios drásticos en la rutina no son fáciles de gestionar por los más pequeños.

Los colegios y escuelas establecen los primeros días de clase como ‘periodo de adaptación’ con el objetivo de que no sea así. De forma complementaria, los padres pueden preparar a los hijos para este momento. ¿Cómo? Estableciendo horarios y planificando actividades y juegos en familia que les impida caer en la inactividad total. 

Que no pierdan contacto con otros niños

Las vacaciones sirven para que padres e hijos recuperen el tiempo que no han podido pasar juntos durante el curso. Es el momento ideal para pasar tiempo en familia y fortalecer lazos.

Pero, es importante también que los niños pasen tiempo con sus semejantes, que no se olviden de socializar con otros pequeños. Tardes de parque o ratos de playa con amigos bastarían.

No plantearles el fin de las vacaciones de una forma dramática

Los comportamientos y sentimientos de los padres se ven en muchas ocasiones reflejados en los hijos. Por eso, deben actuar con amor y responsabilidad en todo momento.

La vuelta a la rutina es también dura para los adultos, pero si constantemente se quejan de ello en voz alta, los pequeños entenderán que es algo dramático y lo afrontarán de la misma manera.

Hacerles partícipes de los preparativos

Una forma sencilla de propiciar la ilusión por la vuelta a las aulas entre los pequeños, es implicarlos en todas las actividades entorno a ello.

Comprar el material escolar, la mochila o los libros, preparar el uniforme o crear un espacio armónico de estudio en la habitación

Hablarles de los aspectos positivos de volver al cole

Cuando comienza un nuevo periodo escolar los niños se reencuentran con compañeros y profesores, recuperando relaciones que han dejado paradas durante unos meses. Los padres deben recordarle esto a los hijos, y animarlos a afrontar el nuevo curso como un reto en el que crecerán y aprenderán muchas cosas nuevas.

Educar es sacar el mejor tú de las personas. Madres, padres y educadores deben formar el tándem perfecto en esta tarea. ¡Es el momento de hacerlo!

Vida laboral y vida conyugal

En ocasiones, equilibrar la vida entre el trabajo y el cónyuge no es fácil, sobretodo si el trabajo es de carga elevada y nos exige de tiempo gran parte del día.  Es necesario e importante saber conciliar ambos aspectos, ya que de lo contrario nos podemos ver anclados en una situación sin saber por dónde tirar y agobiados continuamente. El cónyuge  puede notar un distanciamiento, una falta de atención lo que lleva a problemas de comunicación notorios y sentimientos de tristeza.

El truco de la conciliación esta en no perder nunca de vista la misión personal y las prioridades.

La pérdida del sentido de la familia conlleva a  la pérdida del sentido del trabajo. Pues, de hecho, en bastantes casos, ni se concibe el trabajo como un servicio para la familia, sino como un fin en sí mismo; ni hay hogar, o son hogares rotos, desatendidos, o carentes del calor de familia.

Para conciliar, primero han de ser las propias familias, los esposos, los que reconquisten el sentido genuino del trabajo como don de sí y servicio al cónyuge y a los hijos.

Cada vez que hay un conflicto entre familia y trabajo y gana este último estamos reforzando un modo de actuar que desequilibra los pesos y nos aparta de nuestro eje, nos aleja de nuestra misión y por lo tanto de nuestra felicidad. La felicidad no está hecha de  máximos, sino de logros razonables.

Te damos algunos consejos:

  • Planifica el tiempo: Ten un horario fijado de dedicación al trabajo y otro horario para pasar tiempo con tu cónyuge. Ahora quizás si estas tele trabajando, se hace todavía mas necesario
  • Separa ambos aspectos: Intenta no pensar en el trabajo cuando estés con tu cónyuge, vive el momento presente, de lo contrario puedes generar conflictos innecesarios
  • Prioriza lo importante , no lo urgente y establece límites, no todo el trabajo es esencial y se tiene que hacer en ese preciso momento
  • Delega responsabilidades. Aprende a confiar en tus compañeros de trabajo cuando te sientas agobiado y no puedes contar, podrás repartir la carga, da un voto de confianza a tus compañeros
  • Pide ayuda si lo crees necesario
  • Crea rutinas tanto en el mundo laboral como personal, ya que te ayudan a organizar el tiempo y a asignar prioridades
  • Comunícate con tu cónyuge y expresa la situación ,aprende a contar con el, con ella, para que entienda que hay épocas que se tiene más cargo en el trabajo, pero que el amor sigue siendo el mismo
  • Intenta que él o ella no sea la receptora de los conflictos en el ambiente laboral

El matrimonio tiene sus etapas

Hay diferentes etapas en el ciclo de vida con tu cónyuge y es necesario contemplarlas. Estos cambios no tienen que significar algo mejor ni peor, simplemente diferente, y es importante saber descubrirnos en cada una de ellas , y compartirlas con la persona que amamos. 

– La primera etapa en la que llega esa persona especial es el enamoramiento. Un momento mágico, intenso, y lleno de vida. Quizás sea la etapa más “fácil y alegre”.

Poco a poco, aparece la confianza entre ambos, la ilusión por pasar más tiempo juntos y las ganas de crear una historia compartida. El noviazgo es el momento de conocer ; los miedos, debilidades, convicciones, virtudes y gustos del otro, defectos y limitaciones , el noviazgo es tiempo de conocimiento, no de entrega. Ese tiempo donde de forma natural en ese conocimiento lleguemos a la elección del para siempre contigo . “No te necesito para vivir pero quiero que seas parte fundamental de mi proyecto, quiero contigo”

-Llega el compromiso , el matrimonio, compromiso de querer quererte, sin fecha de caducidad y con exclusividad , así es el amor humano, conforme a lo que somos , Único y para siempre. Momento donde comienza la construcción  de ese amor, ir haciendo ese uno. Ese uno que busca la estabilidad y seguridad en la persona amada , que me quiere y quiero por lo que es y no por lo que da. Desde ahí vamos construyendo juntos una vida, y en el diálogo elaboramos, dependiendo de las situaciones, acuerdos para llevar esa vida en común, donde predomine el bien de los esposos y llegue ese nosotros hecho realidad que son los hijos . 

– El nacimiento de los hijos, se descubre un mundo nuevo. Los padres aprenden a educar, a compartir roles, a aceptar diferencias y responsabilidades, a resolver conflictos, y a encontrar espacios de intimidad propios, priorizando tiempo juntos, cada día . 

– La adolescencia de los hijos, etapa de cambios, y dificultades en la comunicación con ellos. Los padres se vuelcan en manejar las situaciones lo mejor posible, y encaminar a sus hijos. En ocasiones se puede llegar a descuidar al cónyuge por dedicarse al completo a resolver los problemas de los hijos. En estos momentos es necesario, apoyarse, dedicarse un tiempo y entender que son compañeros de vida. Abordar los problemas siempre juntos . 

– Nido vacío, los hijos se van de casa, y se convierte en un momento clave para la pareja. Es la etapa del “reencuentro” con tu cónyuge, redescubrirse, y recuperar la intimidad.

Las relaciones pasan por cambios constantes, van evolucionando y transformándose, compartiendo diferentes proyectos y adaptándose. Es necesario encontrar equilibrios a lo largo de estas etapas para crecer en nuestro amor . Para ello es imprescindible la comunicación, recordar que comunicar es sinónimo de unión, parte de interior, comunicar es saber llegar al corazón del otro.  

Saber que pasaremos  por etapas de crisis y ante ellas, de las que hablaremos en el próximo post

Cualquier crisis es una oportunidad para crecer , una invitación para llevar a cabo un crecimiento determinado sobre uno mismo.

Tu crecimiento personal es el punto de partida para transformar tu vida familiar.